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París cabe en 105 km², una décima parte de Londres, y esa compacidad lo cambia todo: se camina de un monumento a otro y los veinte distritos se enroscan en espiral de caracol desde el Louvre. La ciudad se entiende mejor por barrios que por monumentos: el Marais y sus palacetes, Montmartre encaramado en su colina, el Barrio Latino y sus librerías, Belleville y sus talleres de artistas. Desde 2024 los Juegos Olímpicos han dejado un Sena apto para el baño y 1.000 km de carriles bici.
Veinte distritos en espiral desde el centro. La orilla derecha concentra los negocios, el Marais y los grandes almacenes; la izquierda, las universidades, Saint-Germain y el Museo de Orsay.
A 45 minutos en RER C, el palacio de Luis XIV y sus 800 hectáreas de jardines. La excursión de un día más concurrida desde París: llegue a la apertura o a última hora de la tarde.
A 45 minutos en TGV, la capital del champán. La catedral donde se coronaba a los reyes de Francia y bodegas abiertas a la visita.
A una hora y cuarto vía Vernon, la casa y los jardines de Claude Monet, con el estanque de nenúfares y el puente japonés. Abierto de abril a noviembre.
A una hora al sureste, un castillo habitado por los soberanos franceses durante siete siglos, junto a un bosque célebre por la escalada en bloque.
330 metros, levantada en 1889 para la Exposición Universal y pensada para desmontarse a los veinte años. Reserve en línea: las entradas a la cima se agotan con semanas de antelación en temporada.
El museo más visitado del mundo, 35.000 obras en 73.000 m². Verlo entero es una ilusión: elija dos alas. Las entradas del Carrousel y de la Porte des Lions están mucho menos saturadas.
La colina conserva sus calles empedradas, su viña y su último molino. La basílica domina París desde el punto más alto de la ciudad; la Place du Tertre, justo detrás, es muy turística.
Instalado en una estación de tren de 1900, alberga la mayor colección impresionista del mundo: Monet, Degas, Renoir, Van Gogh. Muchos lo prefieren al Louvre por su escala más humana.
El barrio mejor conservado del París anterior a Haussmann, que se libró de los bulevares abiertos en el siglo XIX. Palacetes, Place des Vosges, Museo Picasso y el único distrito donde casi todo abre en domingo.
Clima oceánico templado: inviernos suaves y grises, veranos cálidos sin excesos, lluvias repartidas todo el año. Las olas de calor estivales se han intensificado claramente en la última década.
De abril a junio y de septiembre a octubre: temperaturas agradables, jardines en flor o color otoñal y menos gente que en pleno verano.
Agosto, cuando parte del comercio y la restauración cierra por vacaciones, y finales de julio por el calor. Noviembre y febrero son los meses más grises.
La mejor estación. Castaños en flor y terrazas que reabren. Lleve chaqueta: los chubascos siguen siendo frecuentes.
Días larguísimos, con luz hasta las diez de la noche. Son posibles las olas de calor y los edificios antiguos rara vez tienen aire acondicionado.
Septiembre es excelente, con el arranque de la temporada cultural y las Jornadas del Patrimonio. El tiempo empeora claramente en noviembre.
Gris y húmedo más que helador, de noche a las cinco de la tarde. Museos vacíos, mercados navideños y las tarifas hoteleras más bajas del año.
París es segura en cuanto a violencia, pero figura entre las capitales europeas más afectadas por el hurto. El riesgo es casi exclusivamente ese: bolsillos y bolsos, no agresiones. Los barrios turísticos siguen concurridos hasta tarde.
Precaución reforzada en Barbès, Château-Rouge, Stalingrad y en los alrededores de la Gare du Nord de noche. En el metro, las líneas 1 y 4 y el RER B hacia el aeropuerto concentran la mayoría de los robos.
Activa tu eSIM ZapSim antes de volar: conectado nada más aterrizar en Roissy, para comprar el billete de RER sin buscar taquilla.
Consigue mi eSIMRoissy-Charles de Gaulle: RER B al centro en 35 min (11,80 €), Roissybus hasta Ópera en 60 min, taxi con tarifa fija de 56 € a la orilla derecha y 65 € a la izquierda. Orly: tranvía T7 u Orlyval, y la línea 14 del metro llega ya directamente al aeropuerto en 25 min. Beauvais, usado por las aerolíneas de bajo coste, queda a una hora y cuarto en autobús lanzadera.
El metro es lo más rápido: 16 líneas, una estación cada 500 metros y servicio hasta la 1:15 entre semana y las 2:15 los fines de semana. La tarjeta recargable Navigo Easy ha sustituido a los billetes de cartón. París también se recorre muy bien a pie y en Vélib' por los carriles bici heredados de 2024.
El pase Navigo Jour o una recarga de Navigo Easy sale más barato que los billetes sueltos a partir del tercer trayecto. Ojo: los desplazamientos a los aeropuertos se cobran aparte y no entran en el abono diario.
💡 El café cuesta la mitad en la barra que en la terraza, y la ley obliga a mostrar ambos precios. El menú del mediodía —entrante y principal, o principal y postre— permite comer en muy buenas casas por 20-25 €; la misma comida por la noche cuesta el doble.